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Una Mujer Fantástica, una radiografía a la diversidad femenina

Esta película chilena del 2017 dirigida por Sebastián Lelio y protagonizada por la actriz Daniela Vega es una fantástica aproximación a la feminidad transexual como parte de la cotidianidad del ciclo de la vida, retratando como la ignorancia y la incomprensión abren paso al miedo y la crueldad.

Estrenada en 2017 en el Festival Internacional de Cine de Berlín, se alzó como ganadora del Oso de Plata al mejor guion y el Teddy Award. (Premio otorgado a filmes con temáticas LGBT). El año siguiente se alzaría nuevamente como Ganadora del Oscar como mejor película de habla no inglesa.

Marina es una joven mujer transgénero en la capital chilena de Santiago, es mesera y cantante en un club nocturno, tiene una relación estable con Orlando un hombre cis género, divorciado y en sus cincuentas. Marina y Orlando se aman y planean un futuro juntos.

Tras la celebración de su cumpleaños, Orlando muere en una circunstancia extraordinaria que encierra a Marina no solo en una alienación y shock ingratos, sino que nos invita a caminar con ella viviendo alrededor de la terrible experiencia del dolor del duelo, cuando este se vive además con los prejuicios sociales que siempre estuvieron allí pero que el amor de Orlando cobijaba.

Su existencia y vida en tela de juicio

Toda la existencia de Marina se ve de la noche a la mañana examinada y criminalizada debido a las circunstancias de la muerte de Orlando así como por la naturaleza de su relación. No tiene derechos como novia de Orlando; debe desocupar su departamento, devolver su automóvil y no es bienvenida en el funeral. Su ex esposa e hijo no ocultan su hostilidad, es amenazada e inclusive asaltada por parte de un familiar.

Mientras tanto y de cara a la ley, las autoridades insisten en llamarla “Daniel”, la acusan de haber hecho daño a Orlando mientras también tienen en cuenta escrupulosamente la posibilidad de que ella se haya estado defendiendo, por lo que además debe presentarse para un examen médico, haciéndola vivir un estado insoportablemente ambiguo de víctima o agresor.

La actuación extraordinaria de la actriz Daniela Vega, apasionada, inteligente, con una cierta dignidad intrínseca, está raramente ausente de la cámara. El director logra presentarla siempre en el acto de trascender la soledad de manera heroica alzándose por encima de cientos de pequeñas indignidades y hostilidades que el mundo desea añadir a la agonía original de su duelo.

Una mujer fantástica es una película brillante: un estudio conmovedor y humano que profundiza en la violencia establecida en infinitos actos cotidianos en los espacios públicos y privados que no incluyen al diferente en la burbuja de lo considerado común y correcto.

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